¿Qué tipo de jamón puedo comer en el embarazo?

Comí jamón durante el embarazo

En esta breve guía, responderemos a la pregunta, ¿se puede comer jamón de Navidad sin hueso estando embarazada? Hablaremos de las razones para evitar el jamón de Navidad sin hueso y de las cosas que hay que tener en cuenta si se come jamón de Navidad sin hueso.¿Se puede comer jamón de Navidad sin hueso estando embarazada? El jamón sólo está parcialmente cocido si está ahumado, en salmuera o al horno. No debes comer carne cruda o semicruda cuando estás embarazada, lo que incluye el jamón curado o ahumado. Debes evitar la carne curada cuando estás embarazada porque puede tener contaminantes como Toxoplasma Gondi, Salmonella y Listeria que pueden enfermarte.  El jamón sin hueso es también una marca de carne ahumada de charcutería, que no debes comer cuando estás embarazada.Chef Intro

¿Se puede comer jamón durante el embarazo?

Es importante saber qué carnes se pueden y no se pueden comer durante el embarazo y también hay que conocer la mejor manera de preparar, almacenar y cocinar la carne, para garantizar la máxima seguridad para ti y para tu bebé. A continuación encontrará toda esta información.

Cuando se trata de comer carne durante el embarazo, es importante asegurarse de que siempre esté bien cocinada, para garantizar que los bichos dañinos -incluidos los que causan la toxoplasmosis- sean eliminados antes de comerla. La toxoplasmosis es una infección causada por un parásito que se encuentra, entre otras cosas, en la carne cruda y poco cocinada. Después de preparar la carne, siempre debes lavarte bien las manos, las superficies y los utensilios, para evitar la propagación de los bichos dañinos. También es importante comprobar siempre que la carne esté bien cocinada hasta el centro. Para obtener más información sobre carnes específicas, consulte la siguiente tabla.

Durante el embarazo hay que tener cuidado con todos los embutidos. El salami, una vez cocinado, se puede comer sin problemas. Si se trata de salami frío y listo para comer, debe congelarse durante al menos cuatro días para eliminar la mayoría de los parásitos.

Cómo comer jamón durante el embarazo

Si eres una amante de la charcutería, no hay nada mejor que un sándwich lleno de tus embutidos favoritos: pavo, jamón, salami, salchichón, ¡lo que sea! Si estás embarazada y se te antoja ese BLT de pavo de tu tienda local de bocadillos, no hay problema en que te pases por allí durante la hora del almuerzo, ¿verdad? Pues no.

Aunque hay muchos aspectos increíbles de estar embarazada, también hay mucha incertidumbre sobre lo que puedes y no debes comer. Como si no bastara con llevar un pequeño ser humano, te pasas nueve meses acosada por la pregunta «espera, ¿puedo comer eso?». Un sándwich de jamón y queso puede parecer inofensivo, pero durante el embarazo es un poco más complicado.

La carne de charcutería y otros alimentos procesados, como los perritos calientes, las salchichas y el beicon, están, en su mayor parte, prohibidos durante el embarazo. (El consenso general es que es mejor evitarlos hasta que nazca el bebé. Dicho esto, ¡no temas! Hay precauciones que puedes tomar si tienes que consumirlas. Aquí te ayudaremos a procesar todo lo que necesitas saber sobre el consumo de carnes procesadas durante el embarazo (juego de palabras muy intencionado).

¿Se puede comer jamón en la pizza estando embarazada?

Durante años se ha privado a las mujeres embarazadas de comer jamón cocido y otras carnes cocidas, así como carne y pescado crudos, por el riesgo de contraer toxoplasmosis, una enfermedad infecciosa cuyos síntomas son, en la mayoría de los casos, muy leves.    Sin embargo, una persona no sabe si padece o no toxoplasmosis hasta que se le hace un análisis. Esta enfermedad es peligrosa para el feto y, por tanto, de especial interés para las mujeres embarazadas.

Definitivamente algunos alimentos crudos o poco cocinados pueden provocar esta enfermedad, sin embargo algunos expertos aseguran que la mejor manera de evitarla es mediante una buena higiene y una dieta estricta.    En España, los ginecólogos no son unánimes al respecto y dan consejos y recomendaciones muy diferentes.

En 2011, la revista Journal of Food Protection dio a conocer los resultados de un estudio pionero realizado por especialistas en nutrición de la Universidad de Zaragoza en cerdos infectados por toxoplasmosis. Los jamones que se analizaron tras un periodo de curación de 14 meses no mostraron signos del parásito en el producto final.    Por tanto, el riesgo de contraer la enfermedad por su consumo es mínimo.

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