¿Qué pasa si se daña la corteza cerebral?

Daños en el lóbulo frontal

Este mes, una mujer de 24 años de la provincia china de Shandong entró en un hospital quejándose de náuseas y mareos, y salió tras saber que le faltaba una gran parte del cerebro. Una tomografía computarizada mostró que todo su cerebelo, una parte vital del cerebro encargada del control motor, nunca se desarrolló. El vacío donde debería haber estado no era más que un pantano de líquido cefalorraquídeo.

¿Cómo podría una persona vivir una vida plena sin saber que gran parte de su cerebro había desaparecido? Sus médicos creen que su córtex (una zona cercana del cerebro) asumió la mayor parte de la carga a medida que su cerebro incompleto se desarrollaba, gracias a una sorprendente característica del cerebro llamada neuroplasticidad: la capacidad del cerebro de recablearse fundamentalmente para hacer frente a nuevas demandas. El cerebro no puede hacer frente a todo, y cuanto más se pierde, menos puede reasignar funciones a las piezas restantes. Pero la neuroplasticidad es, no obstante, bastante notable.

Hay un número sorprendente de casos conocidos de personas a las que les falta la mitad de la corteza cerebral, el trozo más externo del tejido cerebral. Una chica alemana de 16 años, actualmente viva y sana, es uno de ellos. Nació sin el hemisferio derecho de la corteza cerebral, aunque no se descubrió hasta los 3 años. Según sus médicos, que publicaron un estudio completo de su caso hace 6 años, «a pesar de carecer de un hemisferio, la chica tiene una función psicológica normal y es perfectamente capaz de llevar una vida normal y plena. Es ingeniosa, encantadora e inteligente».

Qué ocurre si se daña el córtex prefrontal

La corteza cerebral es la fina capa del cerebro que cubre la parte exterior (de 1,5 a 5 mm) del cerebro. Está cubierta por las meninges y suele denominarse materia gris. La corteza es gris porque los nervios de esta zona carecen del aislamiento que hace que la mayoría de las demás partes del cerebro parezcan blancas. El córtex también cubre el cerebelo.

El córtex constituye aproximadamente dos tercios de la masa total del cerebro y se sitúa por encima y alrededor de la mayoría de las estructuras cerebrales. Está formada por protuberancias plegadas denominadas giroscopios que crean surcos o fisuras profundas denominadas surcos. Los pliegues del encéfalo aumentan su superficie y aumentan la cantidad de materia gris y la cantidad de información que se puede procesar.

El cerebro es la parte más desarrollada del cerebro humano y es responsable del pensamiento, la percepción, la producción y la comprensión del lenguaje. La mayor parte del procesamiento de la información se produce en la corteza cerebral. La corteza cerebral está dividida en cuatro lóbulos que tienen cada uno una función específica. Estos lóbulos incluyen los lóbulos frontales, los lóbulos parietales, los lóbulos temporales y los lóbulos occipitales.

Daños en la corteza motora

IntroducciónLos recientes avances en el campo de la imagen cerebral han aportado pruebas de que la hemorragia se produce en el cerebro no sólo en los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos clínicamente evidentes, sino también en las microsangrías clínicamente «silenciosas» o en los «accidentes cerebrovasculares silenciosos» que, al igual que los accidentes cerebrovasculares, se producen con mayor frecuencia con la edad [1] y contribuyen a la demencia de los ancianos [2], [3]. Los estudios neuropatológicos [4], [5], [6], [7], [8] han aportado pruebas de que las hemorragias o la disfunción de los capilares cerebrales pueden ser importantes en la formación de las placas características de la demencia relacionada con la edad (enfermedad de Alzheimer) [9], [10], [11], y los análisis de los factores de riesgo indican que las demencias relacionadas con la edad son muy vasculares. Las pequeñas hemorragias, clínicamente silenciosas, pueden ser un factor importante en la carga de demencia que afecta a la población en un patrón relacionado con la edad.

El presente estudio examina la neuropatología inducida en la corteza cerebral de la rata joven y sana por una aguja fina que penetra en la neocorteza y el hipocampo. La respuesta de la corteza a la lesión se ha examinado con inmunohistoquímica, utilizando técnicas que muestran la muerte neuronal, la pérdida de sinapsis, la proliferación microglial y macroglial, y las proteínas y péptidos (APP, Aβ, tau) cuya expresión se considera importante en la enfermedad de Alzheimer. Esto permite una comparación con el envejecimiento del cerebro humano, y una prueba de la idea de que las placas se forman en los lugares de hemorragia de los capilares cerebrales [4], [5], [8].

Qué ocurre si se daña el hipocampo

Este artículo trata sobre el lóbulo frontal del cerebro, sus funciones y las diversas afecciones que pueden causar daños en el lóbulo frontal. También se explica cómo se diagnostican y tratan los daños en el lóbulo frontal.

El lóbulo frontal es responsable de la toma de decisiones y del autocontrol. También ayuda a regular las emociones. Es la parte del cerebro que gestiona las interacciones con otras personas. El lóbulo frontal regula su comportamiento y le ayuda a saber qué es socialmente aceptable y qué no.

El lóbulo frontal es una gran parte del cerebro situada en la corteza cerebral. Controla una amplia gama de funciones, como las habilidades sociales y emocionales, la función motora, el lenguaje, la creatividad y el pensamiento racional.

Los accidentes cerebrovasculares también pueden dañar el lóbulo frontal. Cuando se interrumpe el flujo sanguíneo al lóbulo frontal, se produce una pérdida de función en esa parte del cerebro. Esto también puede ocurrir como resultado de una hemorragia en el cerebro.

La demencia vascular puede producirse después de varios accidentes cerebrovasculares pequeños. Es la causa más común de deterioro del lóbulo frontal. La demencia vascular se ha relacionado con la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos degenerativos del cerebro.

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