¿Qué pasa si estoy embarazada y no como en todo el día?

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Durante el embarazo, puede haber momentos en los que no te sientas bien. Puede experimentar náuseas y vómitos, ardor de estómago, estreñimiento, disminución del apetito o hinchazón de pies y tobillos. A continuación te ofrecemos algunos consejos para ayudarte a controlar o evitar algunas de estas incómodas sensaciones.

Más de la mitad de las mujeres sufren náuseas y vómitos durante el embarazo. Lo más probable es que las náuseas se deban a cambios en el organismo, como los altos niveles de hormonas en la sangre.    Las náuseas y los vómitos suelen desaparecer después del primer trimestre. En algunas mujeres pueden durar más tiempo, a veces hasta el final del embarazo.

Si sientes que tu multivitamínico prenatal empeora tus síntomas, no dejes de tomarlo. Prueba a tomar el multivitamínico con la comida o justo antes de acostarte. Pida a su dietista o a su médico que le sugiera pastillas más pequeñas o con menos hierro (ya que los suplementos de hierro pueden hacerle sentir peor).

Puede haber momentos en los que no le apetezca comer durante el embarazo, especialmente si no se siente bien o está estreñida.  Además, a medida que el bebé sigue creciendo, su estómago no puede retener tanta comida, lo que hace que se sienta llena rápidamente.

Síntomas de no comer lo suficiente durante el embarazo

Sabemos que es importante ganar una cantidad saludable de peso durante el embarazo para ayudar a que tu pequeña semilla se convierta en un bebé totalmente florecido, y si las películas de Hollywood fueran una representación exacta de la vida real, ganar peso sería tan fácil como parpadear. Sin embargo, no siempre es así, ya que muchas mujeres se enfrentan a una grave disminución del apetito que puede hacer que ganar suficiente peso sea una tarea difícil. Si lo que estás haciendo actualmente no te ayuda a tener más apetito, echa un vistazo a los elementos de esta lista.

A menudo, la disminución del apetito está relacionada con el aumento del sentido del olfato y la aversión a ciertos alimentos. Mantener su casa -y especialmente su cocina- fresca y ventilada puede ayudar a prevenir la aparición de ciertos olores que podrían desencadenar una disminución de su apetito. Simplemente abrir una o dos ventanas puede ayudar a que entre aire fresco, pero incluso encender una vela en la cocina puede ayudar a que entren en casa olores más frescos y deseables. Las velas de limón suelen ser perfectas, ya que el olor a cítricos puede ayudar a calmar el estómago.

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Lo que comes es más importante que nunca cuando estás embarazada. Necesitas más vitaminas y minerales para ayudar a tu bebé a crecer y mantener tu propia salud. Y como tu cuerpo se esfuerza por manteneros a los dos, necesitas consumir más calorías en el segundo y tercer trimestre.

Aunque puede ser tentador pensar que esas calorías extra son una luz verde para darse un capricho menos saludable, no te dirijas a la máquina expendedora todavía, dicen los expertos en nutrición. Si comes con regularidad de forma sana y equilibrada, un capricho de vez en cuando no te hará daño. Pero lo ideal es que la mayor parte de esas calorías extra provengan de alimentos nutritivos.

Si la mayoría de las veces picas cosas como postres, patatas fritas u otros alimentos menos saludables, piensa en qué es lo que hace que esa comida te resulte tan atractiva en este momento, e intenta conseguir esa misma calidad en algo que te aporte más nutrición.

Para favorecer el desarrollo del bebé, la mujer embarazada media necesita 340 calorías adicionales al día durante el segundo trimestre y 450 en el tercero. Eso equivale a una o dos meriendas. (Nota: la cantidad puede variar en función del peso previo al embarazo, el nivel de actividad y si vas a tener gemelos).

Qué pasa si no comes mucho durante el embarazo

Los cambios en el apetito y la sensación de náuseas o náuseas matutinas son características bien conocidas del embarazo. A veces, las mujeres tienen antojos de comida y otras experimentan aversión a los alimentos, es decir, una fuerte aversión a ciertos alimentos. Aunque estos cambios en el apetito pueden ser bastante comunes, pueden hacer que comer sano durante el embarazo sea un reto.

La falta de apetito resultante de las náuseas generalizadas puede producirse en cualquier momento del día (no son necesariamente «náuseas matutinas») y tiende a alcanzar su punto máximo entre la semana 6 y la 14 del embarazo. Las aversiones a la comida suelen ir y venir, pero generalmente se estabilizan a medida que avanza el embarazo.

Por este motivo, si has dejado de tomar un alimento concreto que es importante para tu dieta, siempre puedes volver a comprobarlo en un par de semanas y es posible que tu aversión haya pasado. Por otro lado, si las náuseas te impiden nutrirte lo suficiente, o si vomitas y no puedes retener líquidos o si estás perdiendo peso, es el momento de acudir a tu médico.

Aunque la causa de las aversiones alimentarias durante el embarazo no está clara, los cambios hormonales podrían afectar a los alimentos que te resultan apetecibles, sobre todo al principio del embarazo. Por ejemplo, la gonadotropina (también conocida como hCG) es una hormona que se produce durante el embarazo. Es conocida por provocar náuseas, cambios en el apetito y aversión a la comida. El embarazo también puede provocar una mayor sensibilidad al olfato y al gusto, lo que puede repercutir en los alimentos que prefieres comer.

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