Jamón y vino

Algunas personas, hoy en día, al escuchar «jamón curado», automáticamente piensan en una copa de vino para acompañarlo. Esta práctica ya es conocida mundialmente y es tan popular como el queso y el vino. La combinación gastronómica de estas dos delicias provoca un estallido en la boca que hace querer consumir más. Es necesario tener en cuenta que ambos productos deben ser de calidad: no sirve de nada un buen vino y un mal corte de jamón, o viceversa.

Ahora, te preguntarás ¿cuál es el mejor vino para esto? Pues bien, el propio paladar te dirá cual es el indicado para ti. Algunas personas piensan que el vino tinto es el más adecuado. Sin embargo, las nuevas tendencias se inclinan más a vinos blancos secos, espumosos, rosados, Manzanilla Aranjuez cava o el Jerez.  Esto no quiere decir que el vino tinto sea una mala elección, al contrario. Solo considera escoger un licor joven, puesto que otros como los reserva o gran reserva opacarán el sabor del jamón.

Para este maridaje se recomiendan cortes de jamón ibérico o jamón serrano. De esta forma, los sabores del jamón y vino se equilibrarán, se contrasta la grasa-acidez y se potenciarán para una mejor experiencia. Además, los especialistas en el área recomiendan esta dieta del vino puesto que trae consigo beneficios a la salud.

botellas de vino

Jamón y vino blanco

Cuando hablamos de maridaje de jamón ibérico y vino blanco, nos referimos a ese licor fino que no logra tapar el sabor de la carne, pero tampoco deja que el jamón lo domine. Estos suelen ser vinos ligeros, con poca acidez y una alta graduación de alcohol. Gracias a estas características logra liarse bien con lo salado y graso del jamón, logrando así una unión casi perfecta.

Los expertos consideran que las características del jamón curado maridan a la perfección con el licor blanco que tiene algo de tiempo de crianza. Ya sea que prefieras un jamón ibérico o serrano, puedes optar por vinos blancos secos, espumosos, Manzanilla Aranjuez o de Sanlúcar y de Jerez fino. El cava es uno de los más utilizados es estos casos.

Lo que ocurre con estos vinos es que su acidez ayuda a cortar la grasa que queda en la boca por el jamón, al mismo tiempo que, por ser suave, encaja a la perfección y potencia el sabor de la carne. Incluso, las burbujas de los vinos espumosos como el Cava, los rosados o el champagne eliminan la grasa y limpian el paladar.

Jamón y vino tinto

Cuando se habla de jamón y vino las personas siempre lo asocian con el tinto. Sin embargo, esto no es lo más recomendable puesto que al mezclar estos dos se solidifica, haciendo que el jamón ibérico o serrano se vuelva carnoso, como si se estuviese consumiendo un solomillo crudo.

Aún así puedes lograr un maridaje con vinos tinto de un año o de poca crianza. Lo recomendable es evadir los tintos de reserva o gran reserva pues lograran enmascarar por completo el sabor del jamón.

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