¿Cuánto dura jamón iberico envasado al vacío?

Jamón ibérico

Noviembre de 2010 «Mientras el hueso permanezca en el jamón, éste seguirá curándose y debe almacenarse en un lugar fresco y seco, ligeramente tapado (para que respire). Una vez retirado el hueso, el proceso de curación se detiene y la carne debe ser refrigerada. Se recomienda guardar el jamón deshuesado en un recipiente hermético en el frigorífico, para evitar que se reseque.

«Si compro un jamón serrano sin hueso, ¿cuánto tiempo puede conservarse sin cortar? Es decir, si compro un jamón ahora, pero no quiero empezar a cortarlo en su soporte hasta la época de Navidad, ¿se puede conservar colgado durante unas semanas?»

Diciembre 2011 «Gracias por tu post, Fisher. Como el jamón con hueso está curado en seco, su jamón seguirá curándose, incluso después de recibirlo. Sólo tiene que asegurarse de desenvolverlo al recibirlo y guardarlo en un lugar fresco y seco, alejado de los insectos. Puede conservarse durante varias semanas».

«Estamos esperando la entrega en breve de un jamón ibérico deshuesado, ¡no puedo esperar! Estoy buscando la mejor opción para un almacenamiento a más largo plazo, es decir, unos meses. ¿Cuánto duran las piezas selladas al vacío en la nevera? ¿Es malo congelar las piezas selladas? También, ¿cuál sería el mejor enfoque para romperlo para un poco de almacenamiento y un montón de comer fresco? Muchas preguntas, pero no quiero desperdiciar nada. Gracias por su tiempo».

¿Cuánto tiempo dura el jamón en la nevera?

El jamón serrano se suele consumir durante un largo periodo de tiempo en pequeñas cantidades, como tentempié diario o para darse un capricho, por lo que un solo jamón puede durar muchos meses. Eso significa que, para aprovecharlo al máximo, hay que saber cómo conservar el jamón serrano para que cada loncha ofrezca todo su sabor y aroma.

En primer lugar, debe seguir cuidadosamente las instrucciones de corte, la más importante de las cuales es que sólo debe cortar el jamón que vaya a consumir inmediatamente. El jamón cortado es mucho más difícil de almacenar y conservar, así que si quiere saber cómo conservar su jamón serrano, ese es el primer paso que debe dar. Una vez que haya empezado a cortar su jamón, debe tratar la zona donde se hicieron los cortes de forma ligeramente diferente, y también hay cosas que puede hacer para conservar las lonchas sobrantes.

Un método eficaz es conservar la primera capa de piel y grasa que ha retirado para llegar a la carne del jamón español, y volver a colocarla sobre la zona de corte. Antes era popular impregnar la superficie expuesta con aceite y pimentón, pero aunque esto conserva el jamón, altera el sabor, el aroma y la textura, por lo que ahora es menos popular que antes. La propia grasa del jamón mantiene la carne y el sabor.

Cómo saber si el jamón ibérico es malo

Las fiestas y celebraciones son la ocasión perfecta para hacerse con una buena pata de jamón ibérico. Esta delicia gastronómica a la que muy pocos pueden resistirse es rica en hierro, zinc, fósforo, calcio, magnesio, vitamina B1, B2, B3 y B6 y otras vitaminas del grupo D. Además de estas virtudes nutricionales, es un producto indispensable para los paladares gourmet y también puede sacarnos de apuros en reuniones multitudinarias con éxito asegurado. Si decide invertir en una pierna entera y en sobres cortados al vacío, debe saber que no se pueden conservar de ninguna manera. Los expertos en el arte del cuchillo nos dan las claves para su óptima conservación.

Retire cualquier envoltorio, papel, plástico o tejido que rodee al jamón. Recuerde que el jamón ibérico sigue «vivo» en su casa, madurando hasta su consumo. Guárdelo en un lugar fresco y seco, al abrigo de la luz solar directa si no va a abrirlo en un tiempo. Preferiblemente colgado y sin contacto con otras superficies.

Sobre todo al principio del corte, el jamón tiene abundancia de tocino, el exterior amarillo no se consume, el blanco si le gusta, hay que rebajarlo hasta encontrar el primer grano de carne. Este tocino es aromático, sabroso y delicadamente suave. La cumbre de la grasa animal. Si no lo vas a consumir de inmediato, guárdalo envuelto en papel de aluminio en la nevera para cocinarlo o hacer tostadas durante días. Cuando el jamón esté terminado, evocará tanto su aroma y sabor que se alegrará de no haberlo desperdiciado.

Cómo conservar el jamón ibérico

El pasado mes de julio, los medios de comunicación españoles se hicieron eco de lo que muchos denominaron «el fraude del jamón caducado». Lejos de fomentar conductas fraudulentas como se decía, me gustaría aclarar algunos aspectos que pueden confundir a los consumidores sobre los conceptos de fecha de caducidad y de consumo preferente.

Entiendo que un titular se hace para llamar la atención, y también entiendo que un titular que no está respaldado en el texto real no vale ni el papel en el que está escrito. Pero seamos realistas, todos sabemos que mucha gente no lee más, así que, aunque puede ser llamativo, también debe evitar la confusión. Porque el jamón no caduca.

La fecha de caducidad y la de consumo preferente son dos conceptos que no debemos confundir. La primera marca el momento a partir del cual un producto deja de ser seguro desde el punto de vista sanitario. Sin embargo, la fecha de consumo preferente indica hasta qué fecha podemos disfrutar de las cualidades organolépticas de un producto (sabor, aroma y textura) sin que se vean alteradas, aunque nuestra salud nunca corre peligro.

La forma tradicional de elaborar el jamón en España -tanto de cerdo blanco como ibérico- mediante la deshidratación de piezas con sal, hace que aunque las cualidades organolépticas de la pieza puedan variar, su consumo no suponga un riesgo para la salud. Por ello, en la etiqueta del jamón debe figurar la fecha de consumo preferente y no la de caducidad. Con el paso del tiempo, la grasa se vuelve rancia, el corte puede enmohecerse o mostrar puntos blancos indeseables o incluso puede secarse de manera que es prácticamente imposible comerlo y disfrutar de las características que lo hacen un producto tan incomparable. Sin embargo, se puede seguir comiendo sin poner en riesgo nuestra salud. Lo mismo ocurre con el jamón deshuesado, picado o en lonchas y envasado al vacío. Mientras el envase no se haya dañado y se haya conservado adecuadamente, lo único que puede ocurrir es que, una vez pasada la fecha de consumo preferente, no esté tan bueno como debería.

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