¿Cuántas razas de cerdo ibérico hay?

Precio del cerdo ibérico

Se ha utilizado un análisis de 25 loci microsatélites en 210 animales para definir la estructura genética del cerdo ibérico, tradicionalmente clasificado en varias variedades. Además, se utilizó una muestra de 20 cerdos Duroc como grupo externo para los árboles topológicos. La variación genética entre variedades se estimó mediante la heterocigosidad media no sesgada y el número de alelos observados. Se observaron desviaciones significativas del equilibrio Hardy-Weinberg (HWE) en 19 loci de toda la población. En cambio, la desviación del equilibrio dentro de las variedades fue mucho menor. Se utilizaron medidas de variación genética, valores de distancia genética y un árbol de unión de vecinos para estimar la subdivisión. Además, se construyó un árbol individual para contrastar la asignación de animales en variedades. A pesar de los bajos valores bootstrap obtenidos en el árbol de unión de vecinos de variedades, el grado de variación genética encontrado fue suficiente para apoyar la división del cerdo ibérico en variedades, aunque en algunos casos no se puede aceptar la clasificación tradicional. Estos resultados han demostrado el valor de este panel de marcadores en el estudio de las estructuras genéticas intra-raciales.

Peso del cerdo negro ibérico

El cerdo ibérico es una raza porcina autóctona derivada de las poblaciones ancestrales de cerdos domésticos de la Península Ibérica. Durante siglos, estuvo muy extendida por todo este territorio. En la actualidad, se puede encontrar en el suroeste de la Península: Andalucía Occidental, Extremadura y la provincia de Salamanca. En el Alentejo portugués, esta raza porcina, con algunas diferencias menores, se conoce como Porco Alentejano.

Hasta mediados del siglo XX, el cerdo ibérico fue la principal raza porcina criada en España. En las primeras décadas del siglo pasado, el censo de cerdas reproductoras podría haber superado los 500.000 animales que se extendían ampliamente por todo el país. Desde entonces, una serie de retos sanitarios, cambios en los hábitos sociales y alimentarios, así como la transformación del territorio de la dehesa en cultivos de campo, provocaron un dramático descenso de la cabaña de cerdo ibérico que no se detuvo hasta mediados de los años 80. Los momentos más críticos de la crisis poblacional del cerdo ibérico tuvieron lugar durante la década de los 60, en la que la raza estuvo en grave riesgo de extinción.

Origen del cerdo negro ibérico

El cerdo ibérico es una raza tradicional del cerdo doméstico (Sus scrofa domesticus) originaria de la Península Ibérica. El cerdo ibérico, cuyos orígenes se remontan probablemente al Neolítico, cuando se inició la domesticación de los animales, se encuentra actualmente en piaras agrupadas en España y en el centro y sur de Portugal.

La teoría más aceptada es que los cerdos fueron traídos por primera vez a la Península Ibérica por los fenicios desde la costa oriental del Mediterráneo (actual Líbano), donde se cruzaron con jabalíes[cita requerida] Este cruce dio lugar a los ancestros de los actuales cerdos ibéricos. La producción de cerdo ibérico está muy arraigada al ecosistema mediterráneo. Es un raro ejemplo en la producción porcina mundial en el que el cerdo contribuye de forma tan decisiva a la conservación del ecosistema. La raza ibérica es en la actualidad uno de los pocos ejemplos de raza domesticada que se ha adaptado a un entorno pastoril en el que el terreno es especialmente rico en recursos naturales, en este caso bellotas de encina, quejigo y alcornoque[1].

Cerdo negro portugués

Para descubrir los orígenes de este exquisito manjar, hay que viajar en el tiempo hasta el año 1200 a.C., cuando un jabalí llegó a las costas del Mediterráneo y comenzó a cruzarse con otras razas de cerdos mientras recorría la Península Ibérica. Fruto de estos encuentros, hoy tenemos nuestro maravilloso jamón ibérico que es uno de los tesoros más preciados de la gastronomía española y un producto imprescindible en la dieta del país.

Todo comienza en la Dehesa extremeña, un auténtico paraíso natural y un ecosistema derivado del bosque mediterráneo salpicado de robles centenarios. En este maravilloso paisaje, un territorio repleto de encinas y dehesas naturales, es donde crecen majestuosamente los cerdos ibéricos como la última raza porcina de pastoreo que queda en Europa, por tanto, una raza diferente y única.

Es una raza porcina autóctona y exclusiva de la Península Ibérica, a diferencia del cerdo blanco o común que se cría en todo el mundo. De ahí que exista un número tan reducido de estos animales.    La dehesa peninsular es el ecosistema ideal para su pastoreo en un sistema de cría y alimentación único.

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