¿Cuál es el aceite más sano para cocinar?

La grasa más saludable para cocinar

Con tanta variedad para elegir, puede ser difícil saber cuál es el mejor aceite para cada tarea. Nuestra práctica guía analiza los más saludables, así como el mejor aceite para freír, freír y también para hacer aderezos para ensaladas.

El mejor aceite para cocinar dependerá del uso que le vaya a dar. El aceite de oliva es uno de los mejores para aliñar ensaladas, además de estar entre los más saludables. El aceite de aguacate es un nuevo competidor saludable que constituye un gran aceite polivalente, aunque es más caro que otras opciones.

El aceite de colza prensado en frío es ideal para cocinar y el aceite de semilla de uva es uno de los mejores para freír porque tiene un punto de humo muy alto. Nuestra guía analiza lo siguiente en lo que respecta al mejor aceite para cocinar…

Aunque todos los aceites de cocina son calóricos por su alto contenido en grasa, pueden ser una parte saludable de una dieta equilibrada. Los aceites de cocina se componen de grasas insaturadas y saturadas.    Muchos aceites también contienen omega-3 y vitamina E.

Temperatura del aceite de sésamo

Desde el tradicional aceite de oliva hasta el exótico aceite de coco, no faltan opciones de aceite para cocinar. Hoy en día parece que cada minuto aparece una nueva moda de aceite de cocina, y cada aceite presenta una serie de beneficios para la salud y formas en las que supuestamente cambiará su vida. Para ayudarle a separar la realidad de la ficción, hablaremos de cinco de los aceites de cocina más saludables y de los beneficios específicos que ofrecen para la salud.

También le diremos el punto de humo de cada aceite -la temperatura a la que el aceite empieza a humear y a perder sus efectos positivos para la salud- para que sepa cuál es la mejor manera de cocinar con ellos. Siga leyendo para saber qué aceite debe utilizar la próxima vez que se ponga a cocinar.

El aceite de oliva virgen extra es uno de los aceites de cocina más nutritivos porque es rico en ácidos grasos beneficiosos, vitamina E y vitamina K. El aceite de oliva también contiene potentes antioxidantes biológicamente activos y puede reducir el riesgo de enfermedades crónicas. En concreto, el aceite de oliva puede ayudar al organismo a combatir las enfermedades cardíacas, la enfermedad de Alzheimer, la diabetes de tipo 2 y la artritis reumatoide.

Punto de humo del aceite de oliva

La Dieta Mediterránea se ha relacionado con la pérdida de peso y la reducción del riesgo de enfermedades, además de un aumento de la longevidad en general. El aceite de oliva, conocido por su papel en la Dieta Mediterránea, es abundante en ácidos grasos monoinsaturados saludables y antioxidantes. Un gran metaanálisis realizado en 2014 descubrió que los ácidos grasos monoinsaturados del aceite de oliva eran capaces de reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares. Para que el aceite de oliva esté certificado como virgen extra, debe ser prensado en frío. El prensado en frío indica que las aceitunas nunca superan una determinada temperatura durante el proceso de prensado, lo que garantiza la máxima calidad. La recolección también es importante cuando se trata de aceite de oliva. Los expertos de Kosterina Greek Olive Oil recogen las aceitunas inmaduras, lo que, según ellos, «hace que el aceite sea más rico en polifenoles saludables y muy rico en antioxidantes». El aceite de oliva virgen extra tiene un punto de humo relativamente bajo, por lo que es mejor para saltear a fuego medio o asar por debajo de esas temperaturas. También es una gran adición a los aderezos por su profundo sabor a pimienta. Lo mejor para: Aderezos para ensaladas y salteados Punto de ahumado: Virgen Extra 325-375°F, Refinado 465°FElección del nutricionista: Aceite de oliva Kosterina

Aceite vegetal malo

A estas alturas ya sabes que una dieta saludable debe centrarse principalmente en las plantas: verduras, frutas, legumbres, frutos secos y semillas. Lo mismo ocurre con las grasas para cocinar: limítate a los aceites extraídos de plantas, como el de oliva o el de canola. No tienes que limitarte a esos dos; hay todo un jardín de opciones que pueden añadir variedad y sabor a tus comidas.

Los aceites vegetales están formados por ácidos grasos. Una pequeña parte es grasa saturada, la que puede aumentar el colesterol LDL (malo). El resto es una combinación de grasas poliinsaturadas (famosas por reducir el LDL) y grasas monoinsaturadas (como el ácido oleico), que pueden tener cierta capacidad para aumentar el colesterol HDL (bueno). Ambos tipos de grasas insaturadas saludables ayudan a combatir la inflamación.

La proporción de grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas varía entre los aceites. Por ejemplo, los aceites de oliva, aguacate y cártamo tienen un alto contenido en grasas monoinsaturadas; los aceites de maíz y soja tienen un alto contenido en grasas poliinsaturadas.

La FDA permite a los fabricantes de aceite anunciar la afirmación de que el consumo diario de aceites que contienen un 70% de ácido oleico, cuando se sustituyen por aceites con alto contenido en grasas saturadas (como la mantequilla o el aceite de coco), puede reducir el riesgo de enfermedades cardíacas. El aceite de soja puede hacer afirmaciones similares por su contenido en ALA.

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