¿Cómo distinguir los jamones ibéricos?

El mejor jamón español

¿Qué diferencia real hay entre ambos, y de dónde proceden esas diferencias? ¿Es el serrano una raza especial? ¿Se alimentan los cerdos de forma diferente para los dos tipos de jamón español? ¿Por qué elegir uno sobre el otro?

Aunque pueda parecer que estamos hablando de dos productos muy similares, sobre todo a primera vista, en realidad hay una gran diferencia entre el jamón ibérico y el serrano, ya que ambos tienen aromas, sabores, colores y texturas muy diferentes.

En definitiva, estas propiedades organolépticas a las que nos referimos son el aroma, el sabor, el color y la textura del jamón español. A partir de ellas, podemos establecer algunas de las diferencias más importantes entre el jamón ibérico y el serrano.

Por su parte, el equivalente serrano tiende a tener un sabor más salado. Por último, el Serrano tiende a tener una textura menos jugosa debido a una menor proporción de grasa intramuscular, y el Ibérico tiende a tener una textura más rugosa.

El Ibérico suele ser un jamón más largo, con una forma alargada y un hueso más estrecho, y suele terminar en una pezuña negra. Si no puede distinguir el jamón directamente, fíjese en el precio: El ibérico es el más caro de los dos tipos, y su mayor calidad se refleja en un precio más elevado.

Jamón ibérico de bellota

Cuando queremos comprar un jamón, hay algunos aspectos que debemos tener en cuenta; el primero y más básico es saber diferenciar entre un jamón blanco y un jamón ibérico. ¿Sabes cuáles son sus diferencias? Hoy te descubrimos las principales.

Las razas más utilizadas para estos jamones son: Duroc, Landrace, Large White y Pietrain. Los jamones pueden proceder de cerdos que son 100% de una de estas razas o de cerdos que son cruces de dos razas. Hoy en día, por ejemplo, es habitual encontrar jamones 100% Duroc. La raza Duroc es la que se utiliza desde 2001 para los cruces con el cerdo ibérico.

Seguro que también has escuchado términos como «jamón serrano», «jamón DOP Teruel» (Denominación de Origen Protegida), «jamón curado», «jamón IGP Trevélez o Serón» (Indicación Geográfica Protegida), etc. Estas son algunas de las variedades que podemos encontrar dentro del jamón blanco.

Las piezas del jamón ibérico suelen ser más delgadas y estrechas que las del jamón blanco. Es una de las características de la morfología del cerdo ibérico. También suelen contener una mayor proporción de grasa, tanto infiltrada en el magro como repartida en el exterior, en comparación con el jamón blanco. Este aspecto hará que tengamos un menor rendimiento de la pieza (tendremos menos cantidad de jamón) pero aportará sabores y aromas muy diferentes.

Jamón serrano

Cuando llega el momento de comprar un jamón ibérico para una fiesta de Navidad u otra celebración, a menudo nos damos cuenta de que no sabemos muy bien la diferencia entre una paleta y un jamón ibérico. ¿Cuál es la mejor opción y por qué son diferentes? Descúbralo a continuación.

Sin embargo, para los expertos y los amantes de este manjar, hay diferencias considerables entre la paleta y el jamón ibérico. Cada uno de ellos tiene características distintas, difiriendo en sabor, apariencia, textura y aroma, por lo que es bueno saber qué está comprando para poder adecuar su compra a sus necesidades y gustos.

El cerdo ibérico es un animal cuadrúpedo con patas delanteras grandes y fuertes que también se pueden utilizar para carne, al igual que las traseras. La pata delantera curada es la paleta, mientras que la pata trasera curada es el jamón. Sin embargo, de ahí surge una de las principales diferencias entre el jamón ibérico y la paleta, ya que las patas delanteras son más cortas y más delgadas que las traseras.

Una pata delantera no es sólo «una pata trasera por delante»: hay grandes diferencias anatómicas que dan lugar a una pieza de carne diferente. Por ejemplo, un jamón español suele medir entre 70 y 90 cm de la pezuña a la punta, mientras que una paleta suele medir entre 60 y 75 cm. Los jamones españoles suelen ser también más anchos.

El jamón serrano está cocido

Según las normas de denominación de origen de España y la normativa vigente sobre el jamón, el jamón ibérico debe elaborarse con cerdos de raza pura o cruzados, siempre que tengan al menos un 50% de ascendencia ibérica negra. El cerdo Duroc es la única raza que se permite mezclar para mantener la denominación oficial de ibérico en cualquier producto cárnico de cerdo español.

El jamón ibérico, especialmente el etiquetado de bellota, tiene una textura suave y un sabor rico y sabroso. El contenido de grasa es relativamente alto en comparación con el jamón serrano. Un buen jamón ibérico tiene motas regulares de grasa intramuscular conocidas como marmoleado.

El cerdo negro ibérico vive principalmente en la región central y suroccidental de la Península Ibérica, que incluye tanto Portugal como España. En España, el cerdo ibérico negro se encuentra normalmente en las provincias de Huelva, Córdoba, Cáceres, Badajoz, Salamanca, Ciudad Real y Sevilla. En Portugal, las regiones del centro y del sur tienen abundancia de esta raza, con predilección por la región del Alentejo. En Portugal, el cerdo negro ibérico se denomina comúnmente porco preto ibérico o porco alentejano. El cerdo negro ibérico está arraigado en la cultura y la tradición local portuguesa, con fiestas anuales en su honor, como la Feira do Porco Preto, una fiesta anual en la región de Ourique.

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